El Gran Desastre del Circo Melancólico: Capítulo 3: La Noche que las Lágrimas Regaron la Esperanza
Durante el intermedio, Madame Suspiros reunió a la troupe. 'He tenido una visión...', comenzó, limpiando sus cartas del tarot con un pañuelo. 'Veo... bancos llenos'. Todos la miraron con escepticismo. '¿De verdad, Madame?', preguntó Lorenzo mientras secaba una lágrima con su enorme pañuelo de payaso. 'Bueno, podría ser metafórico', admitió ella, 'pero un crítico importante está entre el público. Si le gusta el espectáculo...' La noticia electrizó a todos. Aurelio, en un arranque de motivación, decidió añadir un triple salto mortal a su rutina. '¿Estás loco?', le gritó Lorenzo, '¡con suerte logras caminar sin mirar tus pies!'. Pero la determinación había reemplazado temporalmente el miedo en los ojos de Aurelio. Mientras se preparaba para el acto final, Lorenzo descubrió que sus lágrimas, al caer sobre las cuerdas del trapecio, creaban un efecto anti-deslizante natural. '¡Aurelio! ¡Mis lágrimas son el talco perfecto!'. El equilibrista lo miró horrorizado. '¿Quieres que unte mis manos con tus fluidos emocionales?'.