El Gran Desastre del Circo Melancólico: Capítulo 4: Donde la Melancolía Encuentra su Ritmo
La función final comenzó con energía renovada. Lorenzo, en lugar de luchar contra sus lágrimas, las incorporó a su acto: creó esculturas de jabón con el agua salada, hizo burbujas que flotaban como planetas tristes y descubrió que al llorar sobre flores de papel estas se abrían mágicamente. El público, encantado, reía con genuina alegría. Cuando llegó el turno de Aurelio, este extendió sus manos hacia Lorenzo. 'Unge', ordenó con solemnidad ridícula. Lorenzo lloró ceremoniosamente sobre sus palmas. Milagrosamente, el temblor desapareció. Aurelio ejecutó el triple salto con una gracia que nunca antes había mostrado, aterrizando perfectamente mientras Lorenzo lloraba de emoción abajo. El crítico, un hombre serio de traje, sonreía abiertamente. Al final, Madame Suspiros anunció: 'El Circo Melancólico ha encontrado su magia: la belleza en la imperfección'. Meses después, la carpa estaba siempre llena de espectadores que venían a reír con las desgracias auténticas y celebrar que, a veces, lo que consideramos defectos son nuestros dones más valiosos.