El Eco de Tu Ausencia: Capítulo 2: Huellas en el Cemento Fresco

Tres semanas después, Alex encontró un pequeño dibujo de un reloj de arena en su mesa de trabajo. 'El tiempo se acaba para los que viven en el pasado', decía la nota. Cada día, un nuevo regalo aparecía: una flor prensada, una taza de café con su rostro caricaturizado, un mapa estelar. Luna estaba reescribiendo su rutina con pequeñas revoluciones. '¿Por qué?' le preguntó una tarde, encontrándola sentada en la cornisa, sus pies balanceándose sobre el vacío. 'Porque tu edificio perfecto tiene las grietas más hermosas', respondió, señalando las imperfecciones que él siempre había ocultado. Esa noche, por primera vez en años, Alex compartió su historia. 'Perdí todo en un instante', confesó, sus palabras cargadas con el peso de una década de silencio. Luna tomó su mano, sus dedos manchados de pintura rozando sus cicatrices invisibles. 'El miedo a perder nos hace vivir como si ya estuviéramos muertos'. El sonido del tráfico lejano se mezcló con sus respiraciones sincronizadas.