El Eco del Abismo: Capítulo 4: El Silencio que Cura
Con movimientos precisos nacidos de años de estudio, Elena sincronizó las frecuencias. '¡Ahora, Marco!'. El sonar emitió una onda armónica que chocó con las vibraciones de la concha. Por un momento, todo fue silencio absoluto, un vacío acústico que pareció detener el tiempo mismo. Luego, la concha se apagó suavemente y el vórtice desapareció. Crowe se acercó a Elena, su expresión ahora humana, vulnerable. 'Durante siglos he protegido este equilibrio. Pero el mundo moderno... sus sonidos... son demasiado fuertes'. Elena extendió su mano. 'Podemos ayudarte. Mi investigación puede encontrar la manera de coexistir'. Crowe asintió lentamente. 'Tal vez sea hora de que los guardianes tengan aliados en la superficie'. Mientras el bergantín comenzaba a desvanecerse en la niebla matinal, Elena supo que había encontrado no solo respuestas sobre las desapariciones, sino un propósito mayor: ser puente entre dos realidades.