El Eco del Abismo: Capítulo 3: El Corazón de la Tormenta

Crowe condujo a Elena y Rossi al bergantín fantasma, donde el aire olía a sal, madera vieja y algo indescriptiblemente antiguo. 'Mi barco es el guardián', explicó Crowe mientras recorrían la cubierta. 'Mantenemos el equilibrio entre su mundo y... los otros'. En la bodega, reveló la fuente del misterio: una concha gigante que emitía pulsaciones luminosas. 'Capta los sonidos del abismo y los transforma en realidad. Sus equipos de sonar la han sobreexcitado'. De repente, la concha emitiro un destello cegador y el barco comenzó a vibrar. '¡Se está abriendo un portal!', gritó Crowe. Elena, recordando sus estudios de acústica marina, corrió hacia los instrumentos del Poseidon. 'Marco, necesito que modifiques la frecuencia del sonar! ¡Tenemos que crear una interferencia armónica!'. Mientras Rossi trabajaba frenéticamente, las aguas alrededor comenzaron a girar formando un vórtice que amenazaba con tragarse ambos barcos.