El Eco de las Mareas: Capítulo 2: Susurros entre la Niebla

La niebla matinal envolvía Puerto Alba como un sudario húmedo. Elena visitó la taberna del pueblo, donde el olor a pescado frito y cerveza rancia impregnaba las paredes de madera. Los lugareños enmudecieron cuando entró, sus miradas esquivas decían más que cualquier palabra. Solo Sebastián, el pescador más veterano, mantuvo su mirada. 'Algunas cosas es mejor dejarlas donde el mar las depositó', murmuró mientras limpiaba metódicamente una red de pesca. Esa noche, Elena examinó la tela azul bajo la lámpara de su habitación. No era solo un trozo de uniforme; tenía manchas oscuras que podían ser sangre, y cosido en el dobladillo, un pequeño papel plastificado con coordenadas GPS. Mientras trazaba las coordenadas en un mapa, oyó pasos acercándose por el pasillo. La puerta de su habitación se abrió lentamente, revelando a Sebastián sosteniendo una caja de metal oxidada. 'Tu hermana me pidió que te diera esto si algo le pasaba', dijo con voz grave. 'Pero no estás preparada para lo que contiene.'