El Eco del Subsuelo: Capítulo 3: El Eco que Recuerda Demasiado

Markov revisaba los archivos antiguos cuando encontró la conexión: todas las desapariciones coincidían con intentos de desarrollo en el subsuelo. 'No son solo memorias lo que guardan esos túneles', murmuró, sus dedos temblorosos sosteniendo la fotografía de su hermana desaparecida hace treinta años. Mientras tanto, Valeria descubría la cámara central—un espacio vasto donde los ecos se volvían tan densos que casi parecían sólidos. Allí vio el evento que definió el destino de los túneles: la noche de 1978 cuando un grupo de exploradores, incluida la hermana de Markov, quedó atrapado durante un derrumbe. Samuel, entonces un hombre joven, los había encontrado pero solo pudo salvar a uno—y eligió salvarse a sí mismo.

'¡Lo sabía!', gritó Markov al entrar en la cámara, su arma apuntando a Samuel quien apareció detrás de Valeria. 'Mi hermana...' 'Ella eligió quedarse', interrumpió Samuel, su voz resonando con ecos múltiples. 'Los ecos la absorbieron porque su deseo de permanecer era más fuerte que su miedo a morir'. En ese momento, los ecos alrededor se intensificaron, mostrando a la hermana de Markov sonriendo pacíficamente antes de disolverse en la pared. 'No los maté, inspector. Les dié la eternidad'.