El Tesoro del Coco Loco: Capítulo 4: El Verdadero Tesoro
Corrieron hacia la aldea donde encontraron a Pollyglot rodeado de niños que plantaban la semilla. 'El verdadero tesoro era ayudar a la comunidad', reflexionó Barbarroja, sorprendido por su propia sabiduría. El doctor anotó frenéticamente. '¡La cooperación inter-especies! ¡Maravilloso!'. Los aldeanos les ofrecieron una fiesta en agradecimiento. Mientras comían frutas frescas y bailaban al ritmo de tambores, Pollyglot se posó en el hombro del capitán. 'Pablito clavó un clavito', dijo suavemente. Barbarroja sonrió. 'Tienes razón, viejo amigo. A veces el mejor tesoro son los amigos que haces en el camino'. El doctor, con la boca llena de piña, añadió: 'Y los datos científicos recolectados. ¡Tengo material para tres papers!'. Esa noche, bajo las estrellas tropicales, comprendieron que la verdadera aventura había sido su amistad improbable.