El Eco del Tiempo Perdido: Capítulo 1: El Primer Eco
La lluvia golpeaba persistentemente contra las ventanas empañadas del laboratorio Cronos. El Dr. Valen ajustaba los últimos cables del Resonador Temporal, sus dedos temblorosos por la cafeína y la emoción. 'Solo un poco más', murmuró para sí mismo, mientras el aparato comenzaba a emitir un zumbido grave que vibraba en el pecho. De repente, escuchó una risa clara y juvenil que provenía del rincón vacío cerca de la estantería de libros. '¿Isabella?', susurró, reconociendo la risa de su esposa fallecida. El sonido se desvaneció tan rápido como había llegado, dejando solo el eco del latido acelerado de su corazón y el aroma fantasmal de jazmín, la fragancia que ella siempre usaba.