El Eco de los Ahogados: Capítulo 1: La Llegada a Bahía Perdida

El coche de Leo crujió sobre el camino de tierra mientras se acercaba a Bahía Perdida. La niebla marina envolvía todo como un sudario húmedo. 'Nunca debiste venir', murmuró el anciano de la gasolinera, sus dedos temblorosos al recibir el pago. Las casas de madera, pintadas de azul desvaído, parecían inclinarse hacia el mar como si imploraran perdón. Leo sintió el olor a sal podrida y algas en descomposición. En la posada, la dueña evitaba su mirada mientras le entregaba la llave. 'El mar reclama lo que es suyo', susurró alguien en la oscuridad del corredor. Esa noche, Leo soñó con olas que susurraban el nombre de su hermana desaparecida.