El Eco de los Susurros: Capítulo 4: El Último Susurro

Elena buscó a Thomas al amanecer. 'Hay una manera de liberarlo. Necesito tu ayuda.'

Juntos encontraron la cripta familiar, donde el primer Lord Blackwood había sellado su pacto. En el centro, una piedra rúnica emitía un brillo tenue.

'El pacto se rompe si alguien perdona voluntariamente sus pecados,' explicó Thomas. 'Pero nadie queda vivo que lo recuerde.'

Lord Blackwood apareció, su forma ahora transparente. 'Es inútil. Quienes podían perdonarme murieron hace siglos.'

Elena se acercó a la piedra. 'Yo te perdono.'

Una risa amarga llenó la cripta. 'No me conoces, ni sabes mis crímenes.'

'No te perdono por tus pecados,' dijo Elena suavemente. 'Te perdono por haberme mentido, por asustarme, por intentar proteger tus secretos. Ese es el único perdón que puedo dar.'

Un silencio absoluto cayó sobre la cripta. Luego, Lord Blackwood comenzó a desvanecerse, pero por primera vez en siglos, sonreía genuinamente. 'Gracias,' susurró antes de desaparecer.

Los susurros cesaron. El castillo era solo piedra y madera otra vez. Al salir, Elena encontró a Thomas llorando de alivio. 'Estamos libres,' dijo. 'Por fin libres.'

Al marcharse, una última voz susurró en su oído, pero esta vez era cálida y familiar: 'Vive bien, hija.' Era la voz de su madre, muerta hacía años, cuyo último deseo había sido que Elena encontrara paz. El castillo le había dado su último regalo.