El Eco de los Susurros: Capítulo 2: Los Muros que Hablan

El primer día de trabajo reveló la extraordinaria preservación de los murales. Bajo capas de suciedad, las pinturas mostraban escenas de la vida medieval con vívidos detalles. Pero había algo extraño: en cada representación de banquetes o celebraciones, una figura de ojos vacíos observaba desde las sombras.

'¿Quién es este?' preguntó Elena a Thomas, señalando la figura recurrente.

El anciano palideció. 'Mejor no preguntar, señorita. Algunas historias... mejor dejarlas dormir.'

Al atardecer, mientras limpiaba un mural de la capilla, sus dedos encontraron una grieta. Al presionar accidentalmente, un mecanismo oculto cedió y un panel se deslizó revelando un pasadizo estrecho. El aire que salía era frío y olía a tierra húmeda y descomposición.

Dentro, encontró diarios antiguos que narraban la verdad sobre Lord Blackwood: no era el descendiente del constructor del castillo, sino el constructor mismo, condenado a vigilar eternamente la fortaleza por un pacto oscuro. Cada susurro que escuchaba era un eco de las confesiones que las piedras habían absorbido durante siglos.

Al salir, una voz susurró claramente detrás de ella: 'Los secretos tienen dueño, niña.'