El Eco de las Mareas: Capítulo 4: La Verdad en la Cresta de la Ola
Elena se dirigió al acantilado del Lamento al amanecer, siguiendo las coordenadas de la carta. La niebla se aferraba a los riscos como algas fantasmales. En una cueva oculta, encontró lo que Isabel había descubierto: documentos que probaban cómo los líderes del pueblo habían provocado naufragios para saquear cargamentos. Su hermana había sido silenciada por amenazar su lucrativo negocio. Mientras revisaba las pruebas, Sebastián apareció en la entrada de la cueva. 'Te lo advertí', dijo con tristeza. 'Isabel me hizo la misma promesa: guardar el secreto para proteger a los inocentes del pueblo.' Pero entonces reveló la verdad completa: Isabel estaba viva, viviendo bajo otra identidad, habiendo fingido su desaparición para exponer la corrupción desde el anonimato. La pulsera y la tela habían sido plantadas para guiar a Elena hacia la verdad. Bajo la luz del amanecer, las hermanas se reunieron en secreto, decidiendo juntas que algunas olas debían romper para limpiar la costa.