El Último Suspiro de Aethel: Capítulo 4: El Legado que Persiste

Kael pasó días absorbiendo las memorias del Núcleo, comprendiendo que su misión no era esperar un rescate que nunca llegaría, sino asegurar que la esencia de Aethel sobreviviera. 'Lyra', dijo una mañana mientras el sol pintaba el desierto de oro, 'tenemos que cambiar el plan'. Juntos trabajaron para transferir el contenido del Núcleo a cristales de almacenamiento eterno, que Kael esparciría por el desierto. 'Algún día', explicó mientras sellaba el último cristal, 'otra civilización encontrará estos fragmentos y sabrá que existimos'. Lyra asintió, su forma más tenue que nunca. 'Mi energía se agota, Kael. Pero mi conciencia permanecerá en los cristales'. En su último día, Kael cargó su mochila y miró hacia el horizonte infinito. No sentía miedo, solo una paz profunda. Mientras caminaba hacia las dunas, sintió que miles de voces caminaban con él. El último guardián se convertía en el primer mensajero, y en ese momento, comprendió que nada se pierde realmente en el universo, solo se transforma.