El Eco del Vacío: Capítulo 4: El Precio del Silencio

La cápsula de escape estaba a cincuenta metros cuando el techo sobre ellos se abrió al vacío. Rostova empujó a Thorne dentro justo antes de que las puertas se sellaran automáticamente. A través del visor, vio cómo la entidad tomaba su forma exacta, sonriendo con sus mismos labios pero con ojos completamente negros. 'SOY LO QUE TEMES SER,' dijo su doble. Thorne preparaba el desacople. '¡Elena, ahora!' Rostova miró hacia atrás, hacia su doble, y comprendió. 'Tiene que quedarse con algo,' dijo en voz baja. En lugar de entrar a la cápsula, corrió hacia el núcleo de la estación. '¡Me quedo yo!' gritó. Al activar la autodestrucción, sintió cómo el Eco se concentraba en ella, fascinado por su sacrificio. La última cosa que vio antes de la explosión fue su propia cara, ahora confundida, reflejada en el vacío. Thorne observó desde la cápsula cómo Kepler-7 se convertía en una estrella momentánea, sintiendo que algo lo observaba desde la oscuridad, pero ahora... respetuosamente.