El Eco de los Naufragios: Capítulo 4: La Verdad en la Tormenta

La tormenta perfecta se acercaba, igual que aquella noche de 1987. Samuel e Isabel confrontaron al capitán en el muelle, mientras el viento azotaba y las olas rompían con furia.\n\n'Usted apagó el faro esa noche', acusó Samuel, sosteniendo el diario de Morales. 'Condenó a 32 personas por proteger su negocio de contrabando.'\n\nMendoza rió amargamente. '¿Creen que importa después de todos estos años? Este pueblo sobrevive gracias a lo que yo he construido.'\n\n'Mi abuelo era uno de esos 32', dijo Isabel, mostrando el reloj que había robado de la casa del capitán. Con la tormenta como testigo, presionó un botón oculto y el compartimento secreto se abrió, revelando una foto de Eduardo Morales y una nota: 'Para Alvaro, mi amigo.'\n\nLa expresión del capitán se desmoronó. 'Eduardo... era mi mejor amigo. Pero el negocio... la familia...'\n\nAl amanecer, con la tormenta calmada y Mendoza arrestado, Samuel encendió el faro. La luz giraba, barriendo el mar ahora en calma. Isabel se unió a él. 'Las almas pueden descansar ahora.'\n\nSamuel asintió, mirando hacia el horizonte. 'El mar guarda sus secretos, pero eventualmente los devuelve. Siempre.' En la playa, una última botella brillaba bajo el sol naciente.