El Eco de los Susurros Perdidos: Capítulo 4: La Verdad Entre Líneas
La cámara secreta reveló el diario completo de Salomón. No era un hechicero, sino un protector. Había descubierto manuscritos aún más antiguos que contenían entidades genuinamente peligrosas y dedicó su vida a contenerlas. Las 'voces' que Samuel escuchaba eran los ecos de Salomón intentando guiarlo para fortalecer las protecciones que se debilitaban con el tiempo. Juntos, Samuel y Aurelio realizaron el ritual de reconsagración descrito en los textos. Mientras recitaban las palabras finales, una paz extraña descendió sobre la biblioteca. Los susurros se transformaron en un agradecimiento apenas audible antes de desvanecerse. Samuel comprendió que su rol no era liberar, sino custodiar. La biblioteca no era solo un repositorio de libros, sino un santuario para secretos que necesitaban permanecer ocultos por el bien de todos.