El Eco de los Pergaminos Olvidados: Capítulo 4: El Eco de la Eternidad

Elara tomó la decisión más difícil: cerrar su mente a los susurros de la biblioteca. 'El conocimiento sin sabiduría es peligroso', declaró, mientras sentía cómo las conexiones mágicas se desvanecían. Malakor gritó de frustración, su forma comenzando a disiparse. '¡No puedes silenciar la verdad!' Pero Elara había comprendido la lección más importante: algunos ecos deben permanecer en silencio para preservar el equilibrio. Con un gesto final, selló la sección prohibida, no con cerraduras físicas, sino con la aceptación de que algunos misterios deben permanecer intactos. La biblioteca suspiró en agradecimiento, y por primera vez, el silencio sonó a victoria.