El Eco de las Piedras Malditas: Capítulo 2: Los Murmullos en la Piedra
El primer día de trabajo comenzó con un descubrimiento inquietante. Al raspar el yeso de la pared norte de la capilla, Víctor encontró inscripciones que no eran talladas, sino que parecían haber surgido de la piedra misma. 'Aquí yació Lady Eleonora, envenenada por celos 1342', decía una. 'Sir Godofredo, traicionado por su escudero 1488', rezaba otra. Las piedras estaban tibias al tacto, y al presionar su oreja contra ellas, escuchó débiles gemidos y fragmentos de conversaciones. 'No es posible', murmuró, limpiándose el sudor de la frente. Esa noche, trabajando tarde en la biblioteca, las velas comenzaron a apagarse una por una. 'Corrientes de aire', se dijo, pero no había ventanas abiertas. Entonces escuchó pasos claros acercándose por el corredor. '¿Baronesa?', llamó. La respuesta fue un susurro que salió de la pared a su lado: 'No estás solo, restaurador'. Víctor saltó hacia atrás, derribando su silla. Las piedras alrededor comenzaron a sudar un líquido oscuro y viscoso que olía a sangre vieja. Corrió hacia su habitación, pero los pasillos habían cambiado, las puertas estaban donde no deberían estar. Finalmente encontró su cuarto, pero en la pared opuesta había aparecido una nueva inscripción: 'Víctor Valdez, desmembrado por alterar la memoria 2024'.